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viernes, 26 de octubre de 2012

Primera lección: aprende a andar.

Tienes que ser fuerte, dicen, enfrentarte a todas las dificultades, aprender a levantarte después de cada tropiezo. Andar con la cabeza bien alta pero no ser orgullosa. No permitas que te pisen pero tampoco lo hagas con los demás al avanzar

Avanzar. Lo tienes que hacer para poder sobrevivir en este mundo, esta selva de cemento,  en el que detrás de cada edificio se encuentra un león acechando por si te flaquean las fuerzas. Diariamente te evalúan, te juzgan, te critican, te analizan pero a pesar de todo tienes que ir siempre con una sonrisa como un gran escudo para no demostrar esas grietas a través de las cuales te pueden atacar. 


Ten mucho cuidado con lo que sientes y en las personas en las que decides confiar porque detrás de cada cara bonita, muy importante en nuestra sociedad superficial, puede haber un interior podrido. Pero, cuidado, tampoco te alejes demasiado porque esa cara te puede abrir alguna puerta que sin influencia estaría más que cerrada. Porque, en definitiva, lo que puedas ofrecer es lo de menos si no tienes una llave mágica.


Y entre todo este escenario, de realidades y de consejos, no te puedes permitir el lujo  de quedarte en blanco en medio de la tarima porque los miles de ojos que te observan cómodamente desde sus asientos, siendo espectadores pasivos de todo,  puede que decidan hacer un pequeño cameo ya sea para bien o para mal. 


Mira fuera. Es la vida, Sólo tú puedes decidir si quieres que sea un drama o una comedia. La función ya ha empezado.



martes, 11 de septiembre de 2012

A contra viento.

A veces, y sólo a veces, la vida es como intentar avanzar montando en una BH con el viento de frente. Pedaleas lo más rápido posible pero solo avanzas los mínimos metros posibles y a cada pedaleada que das sientes que te quedan menos fuerzas y menos aire en tus pulmones y, para colmo, sientes como el frío viento cortante te abofetea la cara como un amante despechado. Ese mismo viento que a la vez, despiadado, se cuela a través de tus labios entreabiertos, traspasando esos dientes sensibles y colándose en tu garganta dolorida al querer abarcar más aire del que en realidad puedes. 
Aire que en vez de ayudarte te va consumiendo poco a poco. Entonces se empieza a reflejar en tu cara la desesperación y el agobio. En ese preciso momento, cuando más vulnerable te ves, aparece una empinada cuesta que estaba oculta por el hermoso paisaje que te rodea e intenta que te olvides de tu agonía interna.

Sientes MIEDO, miedo a no poder subir la cuesta, a no conseguir tu objetivo, al saber que nadie va a poder ayudarte porque sólo dependes de ti misma, a saber que todo depende de ti.

Y ese TODO es en realidad lo que más miedo te produce porque sabes que tanto si triunfas y alcanzar ese objetivo, como si fracasas y te dejas caer hacia atrás como una pluma que el viento fácilmente puede trasladar de sitio, será tu responsabilidad. Habrá sido el resultado de ti, de tus esfuerzos, de tus miedos, de tus intenciones, de tus actitudes, de tu coraje, de tu valentía, de tus derrotas. Y al mismo tiempo que el resultado depende de ti las consecuencias caen directamente sobre ti y las sufrirás solamente tú.Puede que cuando te caigas al dejarte caer alguien te ayude a levantarte o te cure las heridas pero tú serás la que viva con esas heridas hasta que se curen, la que convivirá con ella 24 horas y no se las podrá quitar de encima hasta que cicatricen y se olvide de ellas. Entonces, y solo entonces, tendrás el valor de volver a montar en bicicleta si el golpe ha sido muy fuerte. Al contrario, puede que nada más caer te levantes rápidamente y vuelvas a intentar subir hasta la cima. 
Si consigues hacer esto tienes que pedalear con todas tus fuerzas, olvidarte de la garganta seca, del dolor, de las heridas, del cansancio y tendrás que poner todo tu cuerpo y tu corazón para conseguir llegar a tu cima porque de una caída te recuperas pero de varias seguidas es más fácil que no te queden secuelas.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Complejidad.

Somos complicadas, extravagantes, contradictorias, retorcidas... Decimos lo que no pensamos y pensamos lo que no decimos. A veces cuando decimos "no" queremos decir "sí", otras veces decimos exactamente lo que queremos decir. Podemos ser claras, directas, cortantes, amables, falsas. Muchas veces no decimos "te quiero" cuando queremos decirlo, nos arrepentimos de muchas cosas que hemos hecho y de otras muchas por no haberlas hecho. Algunas pecamos de inferioridad, otras de superioridad. Otras piensan que los hombres son más sencillos que el mecanismo de un reloj de arena (discrepo). Gritamos mucho cuando hablamos. Nos insultamos, nos elogiamos, nos criticamos. Cuando queremos guardar un secreto, podemos. Creemos que podemos confiar en nuestras amigas sin que ellas nos fallen y esperamos que ellas hagan lo mismo. Hablamos, hablamos mucho, hablamos demasiado, de echo, pero no es cuestión de lo que digamos, de la cantidad de palabras que utilicemos, de nuestro volumen a la hora de hacerlo. Cuando hablamos no sólo esperamos que os fijéis en lo que decimos si no también en lo que queremos expresar, muchas veces con una simple mirada se puede saber bastante más de lo que pueden decir miles de palabras. No es cuestión de lo que se dice es cuestión de lo que nos callamos, aquellas cosas que no decimos pero que otra mujer en seguida capta. Eso que no nos atrevemos a decir, que no queremos, que por cualquier cosa nunca va a salir de nuestros labios. 
No es cuestión de escuchar es cuestión de observar. De mirar más allá de lo simple, de lo sencillo, de lo que todo el mundo puede oír. De lo que todos pueden deducir. Nosotras siempre vamos un paso más lejos. 
Y sí, nos gusta improvisar, actuar, sin pensar en lo que puede pasar. Pero justo en esa milésima de segundo pensamos en todas las consecuencias, todos los daños colaterales, todo lo que conlleva. Nos gusta llamar la atención pero no nos gusta que todos nos miren. Queremos que nos digan cosas bonitas pero no queremos que nos digan lo que queremos oír. Queremos vivir el momento y pensar en el futuro. Nos gusta el calor, pero también el frío. La noche, pero también el día. 
Somos mujeres, somos personas, somos complejas. Y precisamente por ser personas nunca vamos a tener un manual de instrucciones para falicitarnos la vida.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Sé.

Sé que las arrugas se pronuncian, que los pechos se caen, que las canas se multiplican, que no soy difícil de entender, que cambio de humor sin demasiado sentido, que soy bastante ácida, difícil de entender, que hay amores que son eternos, otros acaban en divorcio, y otro que duran lo que un donut en las manos de Falete. Sé que nadie es perfecto, pero que de los defectos también te enamoras, sé que los perros son fieles, los gatos independientes, que quieres tener una casa, que cuando eres pequeño quieres ser mayor y cuando ya lo eres darías todo por volver a  tu infancia. Sé que hay gente con la que puedes tener una larga charla sin ningún problema, que hay otros que no tienen neuronas suficientes para mantener una conversación, hay gente a la que le gustan los culos, a otros los ojos pero a todos los labios. Sé que hay besos dulces, despedidas amargas, y saludos efusivos. Sé, también que las peleas duelen pero que las reconciliaciones son una buena tirita, que no todos somos fieles, que hay gente más inteligente que otra, gente a la que le importa el dinero que saca de la cartera y otros a los que le importa lo que pueden encontrar en el corazón. Sé que no todos queremos de la misma manera, que existe gente empalagosa y gente muy despegada, gente que se pone una coraza por miedo a sufrir, gente que no cree en el amor, otros que se pasan la vida buscándolo, algunos lo encuentran, otros no. Sé que normalmente nos enamoramos de la persona equivocada, que todos sufriremos por amor alguna vez en nuestra vida, que cometemos los peores errores pero nos arrepentimos cuando todo a acabado. Sé que hay personas que pasan por tu vida sin apenas darte cuenta, amigos que durarán toda la vida y que a tus verdaderos amigos los puedes contar con los dedos de una mano. Sé que hay fiestas que no olvidarán en tu vida y fiestas que ni siquiera recuerdas, que hay gente que se arrepiente de lo que ha hecho y otra de no haber tenido el valor para hacerlo. Sé que en algún momento todos queremos tener hijos, qué matarías por alguien y también, que matarías a alguien en algunos momentos. Sé que hay gente que no aguantas pero a la vez no puedes vivir sin ellos. Sé que no todo es lo que parece, que a veces se puede sonreír sin ganas y llorar de felicidad, que los besos pueden ser sin sentimientos, que signifique más que te cojan de la mano a que te den un beso, que 1+1 son 2, que las tablas de multiplicar se olvidan, que estudiar historia no sirve para nada porque seguimos cometiendo los mismos errores, que siempre se intenta perder kilos, que a todos nos atrae más lo prohibido, que no siempre decimos lo que pensamos ni siempre pensamos lo que decimos. Sé que hay una primera vez para todo y que los sueños no se hacen siempre realidad, que las montañas rusas la primera vez dan miedo pero siempre quieres volver a montar, que las sillas voladoras me marean, que las cucarachas me dan asco y que los animales me odian. Pero a pesar de todo esto, la vida sigue siendo inmejorable.



domingo, 10 de abril de 2011

I can´t breath.

Levántate de esa silla, respira hondo, deja que tus pulmones se llenen de aire, deja que salga lentamente y escucha tu corazón como poco a poco disminuye de ritmo, se ralentiza. Ahora puedes seguir  el camino de tu vida con un poco de renovación en tu existencia.