martes, 11 de octubre de 2011

Cambios de sentido.

Hoy, en teoría, la entrada debería estar dedicada a las neuronas de una pequeña persona que dentro de poco se hace mayor pero es que si no cuento lo que me ha pasado esta mañana reviento. Primero un aviso:


Queridos señores del Ayuntamiento de Madrid y ,en concreto, los Fuenlabrada, por favor háganse cargo de hacer un cambio de sentido en condiciones, que no sea tan difícil el hecho de pasarte una salida y simplemente hacer un cambio de sentido normal y corriente. 
Gracias.


Después de este paréntesis, comienzo.
Esta mañana iba yo a la universidad, con toda la tranquilidad del mundo. Hoy iba en coche porque no me gusta juntarme con la plebe habíamos quedado para desayunar en la cafetería y ponernos gordos todos juntos que así nos da menos remordimiento comernos la tarta. El caso que iba y por la carretera con el volante en las manos, con la música puesta (que sin música no se puede conducir), que si cambio de marcha, que si rotonda, que si se te mete uno delante sin poner el intermitente, que si te encuentras con uno de una autoescuela y va a 30 por hora, que si se te pega un autobús al culo como si no tuviera más sitio en la carretera... vamos cosas normales cuando estás en la carretera. En fin pues iba yo tan tranquila  a una velocidad estupenda y entonces me aproximo a la salida que tengo que coger la salida para llegar a la cafetería y en consecuencia a la comida, pero claro cuando yo voy en mi horario normal ahí no hay ni Peter, porque está en clase, como mucho cuatro coches, pero claro el ir dos horas antes implica estar más cerca de la hora punta y de muchos más coches. esto no lo tenía yo en cuenta y entonces giro y me encuentro con una cola de coches increíblemente grande, así que como veía que no me daba tiempo a reducir y tampoco me apetecía demasiado chocarme con un coche y crear un accidente en cadena pues sigo para delante con la esperanza de hacer un cambio de  sentido normal y corriente (¡MENUDA ILUSA! ). Así que básicamente entro por la primera salida y me encuentro una rotonda (típica de Fuenlabrada: sólo encuentras rotondas y fuentes) salgo dirección Madrid, que era de donde venía pero resulta que salgo por la misma carretera que había estado hace medio minuto.
Paréntesis dos: en esto en medio de la carretera he visto como tiraban a un gato enano de un coche y el pobre desorientado (normal) y en medio de una carretera llena de coches. Yo intentando parar, la gente pitando. Pero esto en  otro momento hablaré de la poca conciencia y sensibilidad de algunos que no  se les puede considerar ni personas.
El caso, sigo. Pues nada opto por volver a salir e ir a Fuenlabrada y desde ahí en teoría debería saber ir que no tiene que ser tan difícil,, pensé yo.... Ya claro, que simpática, pues no. entro, ocho mil rotondas así que nada pregunto. gente que no sabe demasiado bien como ir. Tienes que ir a Fuenlabrada 2 (¿cómo que Fuenlabrada 2? Pues sí ahora resulta que está dividida en dos, la parte antigua y la nueva, para que llamarlo así que está pasado de moda, es mucho mejor 1 y 2. ¡Dónde va a parar!) Así que giro a la izquierda que eso es en dirección contraria a la que venía, callejeo, me llevo a un par de viejos, a un par de niños y llego a un sitio donde hay un cartel gigante que pone: FUENLABRADA DOS. CINES. 10 SALAS. Y pienso: bueno ya que estoy perdida me voy al cine. Pero entonces pienso en la comida y desisto de ver una película que puedo verla en mi casa con palomitas y una manta aunque ahora la verdad no hace nada de frío para la manta, lo mismo me entra sarampión. Así que vuelvo a preguntar y me dice la mujer, muy graciosa ella: Ve hacia el Mercadona. A ver, señora, que ¡estoy perdida! no sé donde tengo que ir cómo para saber dónde está el Mercadona. Pero bueno me explica más o menos bien, cosa que no se puede decir de todos los fuenlabradeños ( o como se diga que no lo tengo claro) . Así que después de media hora perdida entre casa, Mercadonas y  rotondas he llegado.
Para otro día la historia de ponerle una nota a un amigo en el parabrisas y que tenga esperanzas de que sea una admiradora secreta. 



imprimid esto y a pintar y colorear que sé que os gusta.

lunes, 10 de octubre de 2011

So good.... So bad

Por esas sonrisas que no he visto salir de boca, esas que me han pillado lejos por la distancia. Pero sobre todo por esas que te he sacado yo, una sonrisa, simplemente una sonrisa que me hace volar como una mariposa llevaba por una brisa de aire. Pero también por esas lagrimas que no te he sacado, esas lagrimas que no he llorado por ti, y por esas que se me han caído al recordarte lejos. Por esos momentos en los que quisieras que estuvieras aquí, a mi lado, simplemente para darte la mano, para escuchar tu voz, para ver tu cara, para darte un beso, por ese frío que siento cuando recuerdo que estás lejos y que no volveremos a vernos hasta que la hierba deje de crecer debajo de nuestros pies. Esos días de invierno que tienes más calor que las noches de verano que no te dejan dormir tumbada en la cama. Que aunque haga viento, llueva o nieve sientes calor justo en ese hueco entre tus manos y las mías, justo en ese sitio en el que se unen nuestras vidas. Por ese momento en el que nos conocimos y no pensábamos volver a hacerlo nunca más. Por ese veneno que me regalas  cada vez que hablas, que me mata y a la vez me devuelve a la vida porque los latidos para amarte se me quedan cortos. Porque en las distancias largas ganas y en las cortas mucho más. Porque me gustaría correr hasta tu puerta como si nada ni nadie pudiera frenarme. Pero he perdido el camino que me llevaba a donde estabas y ya no creo que pueda encontrarlo entre tanta niebla.


martes, 4 de octubre de 2011

Hurt.

La vida te da golpes, unos más fuertes que otros. La perdida de alguien, engaños, simplemente sentir como alguien se aleja de ti, mentiras, ilusiones que crecen y luego, sin más desaparecen... Da igual, siempre duelen, y me gustaría decir que con el tiempo te haces más fuerte y que al final no sientes nada, que ya nada  te afecta, pero no es cierto, sigues sufriendo.  Al final lo único que pasa es que confías menos en la gente, no les crees o simplemente ves fantasmas donde no los hay. Te creas una coraza y no dejas que nada ni nadie se acerque a ti, por lo menos durante algún tiempo, y por eso pierdes muchas personas que sí merecen la pena aunque tú no lo creas y pienses que todas son iguales porque no es cierto. 
También me gustaría decir  que después de unos chascos todo es mejor, que ya nadie te engaña, que aciertas con la gente, que eliges mejor, que aprendes a elegir pero ¿para qué mentir? Seguirás sufriendo quieras o no. 


domingo, 25 de septiembre de 2011

Fall.

El otoño nos recuerda el paso del tiempo. La caída de esas hojas que mueren, que se desprenden del tronco del árbol, esas hojas que nacieron en primavera inamovibles, resistiendo el gran calor del verano. Viendo, como grandes observadores silenciosos, todo lo que ocurre a su alrededor, ese abrazo de dos amigos que se encuentran después de algún tiempo sin verse, dos niños que juegan, padres e hijos que discuten, esa sensación de agobio que sientes cuando estás triste y te sientes sólo, el tímido e indeciso primer beso con un chico. Grandes y pequeños momentos de vidas ajenas, que probablemente nadie tenga en cuenta porque sólo nos damos cuenta y creemos que importa lo que ocurre en nuestra vida. Pequeños gestos de los que sí somos conscientes cuando vamos por la calle, aislados del mundo, escuchando música, fijándote en pequeños detalles de grandes personas por muy insignificantes que parezcan. Y al igual que las hojas que se caen por la legada del otoño, nosotros observamos silenciosos, sin poder o tener la intención de hacer nada para resolver los problemas de los demás, y finalmente caemos, caemos por nuestro propio peso en nuestros propios problemas, preocupaciones. Entonces es cuando deseamos que al caer alguien esté debajo de esa rama de la que te desprendes para que por lo menos no te golpees con el suelo al caer y, en cambio, te deslices de una forma ligera como llevada por una brisa de aire cálido.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Fenómenos paranormales.

Momentos en los que estás tranquilamente haciendo el vago delante del ordenador, que si me pongo una orquilla, me rasco la cabeza, me miro el pie, hago bolas con la pelusilla del ombligo.. y entonces oyes unas voces y no hay nadie en casa. Te levantas, vas donde las voces y resulta que se ha encendido una radio ella sola. Y entonces me pregunto ¿por qué? Quizá hay fantasmas en mi casa, los antiguos inquilinos que están cabreados y me ponen el anuncio del tráfico; o a lo mejor es que es una radio como la tostadora valiente. Un día de estos, cuando se me encienda solo el ordenador llamaré a Iker Jiménez para contarle mis experiencias paranormales para que me cuente una charla alucinante para no darme ninguna solución. A lo mejor me hago hasta famosa y tenéis que pagar por venir a verme. 


domingo, 18 de septiembre de 2011

Far away.

Puedes ser alto, bajo, rubio, moreno, con los ojos azules o verdes. Un físico, ese físico que todo el mundo ve cuando paseas por al calle, cuando vas en el metro, cuando subes unas escaleras o bajas a un sótano. A veces estás más gordo, otras más flaco, te sale un grano en medio de la frente, te haces una herida, te haces un esguince. Es cierto que el físico es lo primero que se ve, lo que entra por los ojos, pero al final todos envejecemos todos acabamos con el pelo lleno de canas, con tripa, con los pechos caídos y con una cara llena de arrugas. En esos momentos lo que no ha cambiado en ti es tu forma de mirar, tu manera de hablar, tus lenguaje corporal, tu sonrisa, tu forma de reír y la manera en la que lloras de alegría. Tu personalidad es lo que siempre te acompañará, sin ella no eres nada. Y es que al final, aunque el físico sea lo primero en lo que te fijas, te acabas enamorando de una personalidad.

martes, 13 de septiembre de 2011

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"Después de todo, los ordenadores se rompen y las relaciones se terminan. Lo mejor que podemos hacer es reiniciar y respirar. Tantos caminos, tantos desvíos, tantas opciones, tantos errores... 
Bienvenida a la era de la perdida de la inocencia.
Nadie desayuna con diamantes y nadie vive romances inolvidables."


Consecuencias de que los seres humanos nos hagamos daño los unos a los otros, de que nos necesitemos, nos queramos, nos odiemos...